Los piragüistas se encontraban a la deriva, con síntomas de agotamiento y en medio de una corriente que les arrastraba aguas adentro.

La barca de Maurilio, la del Puntal o de los peregrinos protagonizó poco antes de las 14:00 horas del domingo 15 de mayo el rescate de cuatro piragüistas que se encontraban navegando a la deriva en la desembocadura del Asón. Los propios viajeros que se encontraban a bordo en ese momento para hacer el trayecto Santoña-Laredo ayudaron a la tripulación para entre todos subir a bordo tanto a los 4 piragüistas como a sus dos embarcaciones.

Las dificiles condiciones de la corriente, con un coeficiente de 101 y un viento intenso con cambios repentinos, han hecho que ambas piraguas biplazas se hayan visto manejadas al antojo de la ría. Incluso una de las embarcaciones perdió los remos, dejando sin opciones de poder enfilar el rumbo por parte de sus tripulantes. Por suerte, desde la lancha que realiza el trayecto de forma permanente entre las orillas de Laredo y Santoña se han percatado de las dificultades de los cuatro navegantes.

Con cierta dificultad lograron aproximarse a ellos y, una vez aseguradas las dos piraguas, subieron a bordo a los jóvenes que habían alquilado estas embarcaciones. Al llegar al Puntal pejino y estar a salvo, los deportistas expresaron su agradecimiento por la determinación que tuvieron sus rescatadores y por la complacencia de sus tripulantes, que no les importó en ningún momento el retraso de su llegada a Laredo.  

Según explica Alberto Gómez, responsable de la empresa que explota la línea Laredo-Santoña, “con el de hoy hemos dado inicio a un capítulo que cada año se repite más de una decena de veces. Sea por la inexperiencia, sea por las malas condiciones de la mar, o por una suma de ambos factores, lo cierto es que no hay temporada en la que no nos toque emplearnos a fondo para evitar males mayores”. Afortunadamente, y como en la mayoría de los casos, el episodio ha finalizado con buenas noticias para los piragüistas, cuyos rostros en tierra firme aún reflejaban el susto y la angustia vivida, aparte del agotamiento.  

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