Cientos de personas se reunieron en la tarde del sábado en la plaza de la Constitución de Laredo para asistir al Entierro de la Sardina. Los actos arrancaron con representación teatral de “La Bacanal de Don Carnal y los traidores de la Famélica”, a cargo de Aldaba Teatro. Reflexiones con desparpajo y desenfado mezcladas con frases de doble sentido arrancaron las carcajadas del respetable que asistía a un ceremonial en el que destacaron unos decorados lúgubres, con profusión de lápidas y calaveras, ejecutados con mucho tino.

Finalizada la dramatización, el cortejo de músicos, viudos y plañideras escoltó a la sardina por en su tradicional recorrido por la Puebla Vieja antes de enfilar hacia la playa Salvé para afrontar su inevitable destino. En esta ocasión, el anda, portado con salero por una docena de mozos, además de la propia sardina lucía en su extremo delantero una reproducción a escala gigante de una célula del coronavirus, diseñada a partir de una de las imágenes más icónicas de tan funesto elemento.

Una vez en el arenal, ambas fallas fueron pasto de las llamas, mientras los pequeños elementos pirotécnicos depositados en su interior deparaban sonaras explosiones, anunciando el fatal desenlace. Con este acto quedaron clausurados todos los actos festivos relacionados con el Carnaval de un año en el que Laredo volvió a reencontrarse con una de sus más entrañables tradiciones, tras el obligado parón impuesto por la pandemia.

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